Gabriel Bernardo Emmi Rodríguez · Zenodo (CERN European Organization for Nuclear Research) 2026 · 2026
DOI: 10.5281/zenodo.22902725
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El Sesgo del Observador Modelado (SOM) es un constructo teórico que identifica y formaliza una arquitectura específica en la que una infraestructura digital adaptativa construye y utiliza una representación funcional del observador para configurar diferencialmente su contexto de referencia y las referencias que quedan disponibles para ese mismo observador. Esta arquitectura introduce una unidad de análisis específica para estudiar los procesos humanos de comparación y evaluación: no solamente qué contenido recibe una persona, sino qué contexto de referencia queda configurado para que esa persona interprete, compare y evalúe aspectos de su propia realidad. El SOM distingue entre el funcionamiento de la infraestructura y el proceso psicológico del observador. Su objeto no es explicar cómo aprende internamente un algoritmo, sino estudiar qué ocurre cuando una infraestructura que modela funcionalmente al observador interviene sobre la composición, disponibilidad, accesibilidad, frecuencia, orden, persistencia, saliencia o generación de elementos susceptibles de adquirir función referencial. La personalización, la recomendación, la curación algorítmica y la generación de contenido constituyen capacidades de la infraestructura; el objeto psicológico específico del SOM es la configuración del contexto de referencia desde el cual el observador realiza sus comparaciones y evaluaciones. Esta delimitación separa el objeto algorítmico del objeto psicológico del constructo. La arquitectura SOM articula tres niveles funcionales. El Nivel 1 corresponde a la selección: la infraestructura selecciona, prioriza, ordena, excluye, genera o hace accesibles determinados elementos utilizando información que representa funcionalmente al observador. El Nivel 2 corresponde a la configuración del contexto de referencia: los elementos seleccionados contribuyen a determinar qué referencias quedan disponibles, accesibles y salientes, y cuáles pueden adquirir función referencial para ese observador. El Nivel 3 corresponde a la comparación y evaluación: el observador utiliza las referencias que adquieren esa función para valorar aspectos de su propia realidad. El constructo distingue entre referencias potenciales y referencias activas y formaliza la secuencia conceptual existencia → disponibilidad → saliencia → referencia potencial → referencia activa → comparación. La arquitectura se organiza como un circuito adaptativo cerrado alrededor del observador. Los datos derivados de su conducta, preferencias, interacciones, respuestas, experiencias y contexto pueden contribuir a construir o actualizar una representación funcional; esa representación interviene en la selección; los elementos seleccionados configuran el contexto de referencia; el observador recibe exposición y experiencia dentro de ese contexto, realiza comparaciones y evaluaciones y genera nuevas respuestas y señales; esas señales pueden incorporarse nuevamente a la representación, cuya actualización puede modificar selecciones posteriores. El SOM no describe, por tanto, una secuencia lineal, sino un circuito de coadaptación en el que observador, representación funcional, selección, contexto de referencia, comparación y evaluación y retroalimentación quedan funcionalmente acoplados a lo largo del tiempo. La Figura 1 formaliza gráficamente esta arquitectura. Esta dinámica puede acumularse, estabilizarse, amplificarse, derivar o ser resistida a lo largo del tiempo. La representación funcional no necesita ser completa ni exacta: debe ser funcionalmente suficiente para producir diferencias sistemáticas en la selección o en la configuración del contexto de referencia. La representación computacional es un modelo del observador y no el observador mismo. En arquitecturas capaces de generar representaciones, la infraestructura puede además producir nuevos elementos que no existían previamente como referencias materiales y que, sin embargo, pueden adquirir función referencial. El marco es aplicable a sistemas de recomendación, personalización, curación algorítmica, sistemas conversacionales, IA generativa, memoria persistente, agentes personales, sistemas multiagente y otras infraestructuras capaces de mantener contexto, utilizar herramientas y actuar sobre el entorno. El SOM establece un criterio contrafactual de identificación: para determinar si una configuración de referencias depende funcionalmente del modelado del observador, debe preguntarse qué referencias habría recibido ese mismo observador bajo una representación o configuración alternativa. Este criterio permite distinguir una configuración atribuible al modelado del observador de una selección que habría ocurrido independientemente de dicha representación. El constructo establece además condiciones necesarias para delimitar cuándo una personalización constituye un caso del fenómeno y cuándo no, junto con criterios de falsabilidad para determinar qué resultados debilitarían el constructo o volverían innecesaria su formulación frente a mecanismos ya establecidos. La predicción central del SOM es direccional: cuando una referencia es configurada mediante una representación funcional del observador, bajo condiciones equivalentes, esa referencia debería ejercer una influencia comparativa mayor o más persistente que una referencia equivalente cuya disponibilidad no haya sido configurada mediante dicha representación. La predicción no depende de un único mecanismo psicológico. El SOM establece la relación teórica entre la configuración adaptativa del contexto de referencia y los procesos de comparación y evaluación antes de atribuir el fenómeno a un mecanismo psicológico específico. La contribución distintiva del SOM reside en la estructura funcional que articula el modelado del observador, la selección diferencial, la configuración de su contexto de referencia, la adquisición de función referencial y los procesos posteriores de comparación y evaluación del mismo observador. Los componentes individuales de esta arquitectura cuentan con antecedentes en la literatura; la contribución reivindicada no consiste en apropiarse de esos componentes considerados aisladamente, sino en integrarlos dentro de una estructura funcional específica cuyo objeto psicológico central es el contexto de referencia comparativo del observador. La propuesta incorpora además una arquitectura recursiva de retroalimentación ya documentada en otros campos dentro de un objeto psicológico específico que la literatura citada aborda de manera distinta: la configuración del contexto desde el cual el propio observador compara y evalúa su realidad. El SOM se presenta como una arquitectura teórica y un programa de investigación interdisciplinario que conecta comparación social, procesos de referencia, disponibilidad y saliencia, personalización, recomendación, modelado del usuario, curación algorítmica, retroalimentación adaptativa, generación de representaciones e inteligencia artificial alrededor de una variable específica: el contexto de referencia del observador. El marco permite estudiar cómo las infraestructuras digitales adaptativas pueden constituir una fuente de configuración diferencial de las referencias disponibles para cada observador y cómo esa configuración puede participar, de manera directa o recursiva, en las condiciones desde las cuales dicho observador interpreta, compara y evalúa su propia realidad.
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